Este jueves me he enterado de dos noticias trágicas para la cultura, pero especialmente tristes para mi, falleció hoy Victor Hugo Razcón Banda y Alejandro Aura.
No digo esto muy a la ligera ni tampoco por moda, los conocí aunque ellos a mí no.
A Alejandro lo vi tres veces: la primera en casa de un maestro, cuando mi vida navegaba por mis ideales universitarios. Era una celebridad, era famoso porque salía en ese programa con Andrés Bustamante y me cayó muy bien. Conversaba de cosas muy "elevadas" de una manera muy amable y entendible. Mi impresión entonces fue "los intelectuales también hablan claro"
La segunda vez fue un año después, cuando mis inicios de comunicólogo me colocaron en Radio Educación. Estaba esperando para grabar algo en la cabina B y me percaté que estaba leyendo algo mientras se desocupaba algún productor. Se me hizo fácil abordarlo para saludarlo, a ver si me reconocía. No, no me reconoció, pero igual apartó su vista del libro que lo entretenía, y platiqué con él de cosas muy triviales. La impresión que me dejó fue la de una persona muy amigable.
La tercera vez fue unos cinco años después, finalizando la década de los noventa. Yo trabajaba en Radioactivo con Fernanda Tapia y entonces llegó, inesperadamente y lo entrevistó la Fer. Fue una delicia, ambos compartían impresiones y chistes de manera elocuente y con chispa. Un espectáculo memorable. Hoy que ya no está, que murío lejos de aquí, siento consternación. De verdad que era un gran personaje.
A Victor Hugo sólo lo vi una vez. En el vestíbulo de la benemérita Radio Educación. Platicaba con un grupo de amigos cuando se nos unió. Platicaba de las luchas en la sociedad de autores. Era un tipazo, nos quedamos un gran rato y entonces, como vino, se fué.
A ambos los traté como conocidos, no me daban esa imágen de necesitar un título noviliario para acercarme. Luego supe de sus estaturas, de sus credenciales y los admiré más. Sus obras ahí quedan. Descansen en paz.
jueves, 31 de julio de 2008
miércoles, 16 de julio de 2008
¿Por donde comenzar?
Tal vez no sea la primera ni la última vez que un blog inicia con esta pregunta, pero creo que valdría la pena comezar, como dicen por ahí, por el principio.
Yo soy una persona que comenzó en la vida muy rápido o muy lento, según la óptica de quien lo mire. Soy hijo de dos personas que se llevaban 10 años de experiencia, mientras mi padre tenía 27 mi mamá a penas rebasaba los 17. Eso debe de contar algo.
Somos siete hijos, una familia de esas grandes, antigüas, en las que se podía dar el lujo de multiplicarse y en la que sin embargo, para mi papá eramos pocos. En su momento lo padecí, hoy en día lo celebro.
Fui el tercero, es decir que nací cuando mi padre tenía 30 y mi madre tenía 20 y era el hombrecito de la casa. Hasta que llegó mi hermano, cuando tenía yo cinco y entonces lo disfrute, luego me enemisté. Hoy lo extraño, pues su vida hizo camino al norte y por momentos me hace falta.
Me considero alguien afortunado. Me han tocado vivir experiencias gratificantes, platicar con mis abuelos, mis tíos grandes, primos en todos los grados. Todos me han nutrido, no los olvido y de verdad espero con ansias volver a encontrarlos para platicarles mis nuevas experiencias.
Tengo siete años de casado, felizmente casado. Creo firmemente que no pude encontrar mejor pareja. Amo mi vida y lo que he encontrado en el camino y quiero gritarle al mundo lo que en este proceso me ha dejado mi vida. Platicar de mis hijas y mis logros, para poder llevar el barco a puerto seguro.
Se dice que cuando hablamos lo hacemos realmente para nosotros y que cuando escribimos lo hacemos para los demás. ¡Qué sería de un blog sin lectores! así que los invito a escribir y a comentar.
Hablaremos de todo y de nada... Saludos y bienvenidos los que pasen por aquí
Yo soy una persona que comenzó en la vida muy rápido o muy lento, según la óptica de quien lo mire. Soy hijo de dos personas que se llevaban 10 años de experiencia, mientras mi padre tenía 27 mi mamá a penas rebasaba los 17. Eso debe de contar algo.
Somos siete hijos, una familia de esas grandes, antigüas, en las que se podía dar el lujo de multiplicarse y en la que sin embargo, para mi papá eramos pocos. En su momento lo padecí, hoy en día lo celebro.
Fui el tercero, es decir que nací cuando mi padre tenía 30 y mi madre tenía 20 y era el hombrecito de la casa. Hasta que llegó mi hermano, cuando tenía yo cinco y entonces lo disfrute, luego me enemisté. Hoy lo extraño, pues su vida hizo camino al norte y por momentos me hace falta.
Me considero alguien afortunado. Me han tocado vivir experiencias gratificantes, platicar con mis abuelos, mis tíos grandes, primos en todos los grados. Todos me han nutrido, no los olvido y de verdad espero con ansias volver a encontrarlos para platicarles mis nuevas experiencias.
Tengo siete años de casado, felizmente casado. Creo firmemente que no pude encontrar mejor pareja. Amo mi vida y lo que he encontrado en el camino y quiero gritarle al mundo lo que en este proceso me ha dejado mi vida. Platicar de mis hijas y mis logros, para poder llevar el barco a puerto seguro.
Se dice que cuando hablamos lo hacemos realmente para nosotros y que cuando escribimos lo hacemos para los demás. ¡Qué sería de un blog sin lectores! así que los invito a escribir y a comentar.
Hablaremos de todo y de nada... Saludos y bienvenidos los que pasen por aquí
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